Emancipadas… no del todo

Aunque en el último siglo, la situación de la mujer ha dado un vuelco impresionante (con su incorporación masiva al mundo laboral remunerado o la independencia económica entre otros), también es cierto que de manera recurrente, me encuentro en terapia, con el hecho de que ésta no (se) encuentra sentido sin una pareja a su lado.

Llegan a consulta con frecuencia, mujeres cerca de los cuarenta, sin pareja y sin haber creado una familia. A algunas les cae la ficha repentinamente que era eso lo que deseaban. Otras quizás han ido encadenando una relación detrás de otra sin dar con el que llaman el hombre de su vida. La gran mayoría, si se encuentran en la situación de no estar en pareja, sufren mucho. Si esa es más o menos tu situación o conoces a alguien que lo esté, te dejo a continuación algunos planteamientos:

1-Quizás todavía sientes que tienes toda la vida por delante, que no te tienes que preocupar u ocupar de según qué asuntos. Te recomiendo que a pesar de eso, tengas una sentada contigo misma y que te plantees si quieres estar en pareja, formar una familia, etc. Aunque te parezca que tengas toda una vida por delante, lo cierto es que el tiempo pasa velozmente y el reloj biológico existe. Muchas mujeres no se lo han planteado hasta que quizás es tarde. No dejes en mano de la buena fortuna un proyecto que te importa. Como todo aquello que uno desea, hay que darle su tiempo y dedicación.

2- En busca del hombre de mi vida. Considero que Hollywood ha hecho bastante daño con este tipo de mensajes. Me gustaría emfatizar que el amor es una relación bidireccional, que requiere constancia. Las parejas duraderas en parte lo son porque saben mantener una comunicación viva, cierto espacio entre ellos y por haber limado asperezas. El amor es más obrero de lo que nos cuenta el estereotipo vigente.

3- Fíjate si sientes que el otro debería estar más por ti, hacerte más caso y qué te ocurre si no lo consigues y/o se niega. Hace poco una paciente (a quien he pedido permiso para citar su caso), me comentaba que se había dado cuenta que había ido enlazando relaciones, una detrás de otra, y que sus novios -en plural- habían sido un bastón. Sin ese bastón, sentía que ella sola no se podía sostener. Reconocía demandarles mucha atención y sus peleas frecuentemente iban en esta dirección. Para esta paciente fue importante darse cuenta de esto. Presta atención: ¿te resulta familiar?. Te recomiendo que crees tus espacios y proyectos propios independientemente de tu relación. Haz cosas para y por tí.
4- Si una ruptura te hunde y te da miedo estar sola, párate y pregúntate ¿qué es ese miedo a la soledad? El lenguaje no es neutral. Cámbialo: en lugar de sola, ¿qué pasa si hablas de estar en tu propia compañía? Si aún así, te asusta la soledad, pregúntate a qué temes. Compruebo con frecuencia que detrás de ese temor, hay una creencia que no podemos valernos por nosotras mismas y que necesitamos de la protección de otros.

5- Presta atención en el foco de las relaciones que emprendes. ¿Buscas el reconocimiento del otro? También a menudo encuentro que las mujeres iniciamos relaciones en parte buscando un reconocimiento externo porque nosotras mismas no nos lo damos. Haz un ejercicio aparentemente simple: haz una lista rápida de 10 cualidades que te reconozcas.
¿Te ha sido fácil? ¿Has sido rápida?
Muy a menudo, cuando pido a alguien realizar esta tarea, se bloquea. ¿Cómo es que nos resulta tan complicado dar con 10 cualidades propias?

 

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